diciembre 4, 2020
pintor miniaturas

El arte de las pinturas en miniatura

El arte puede presentarse de muchas formas, desde cosas muy simples hasta algunas realmente impresionantes. Indistintamente del cual sea el tipo de arte es algo que debe ser admirado y apoyado por el resto de las personas.

El día de hoy hablaremos sobre las pinturas miniatura, estas impresionantes piezas de arte requieren de una gran habilidad y destreza. A demás de claro, la creatividad para lograr crear arte en miniatura.

A continuación te explicaré lo que son estas pinturas, como se hacen y porque se han vuelto muy populares en todo el mundo. Si quieres conocer todo sobre ellas, quédate y sigue leyendo este post.

¿Qué es una pintura en miniatura?

Cuando hablamos de pinturas en miniatura estamos hablando de piezas de arte que son pintadas en pequeñas superficies. No importa cuál sea el tipo de lienzo que utilices, lo único necesario para que clasifique como una pintura en miniatura es que debe ser muy pequeño.

Este tipo de pinturas data de hace muchos años y el registro más antiguo de este tipo de arte es el conocido «libro de los muertos» en el antiguo egipcio. Se trata de un escrito que cuenta con una gran cantidad de ilustraciones sobre los distintos rituales que se aplicaban a los muertos y como interpretaban los egipcios el recorrido del alma. Y este libro data de los años 2000 antes de cristo, sin embargo, no fue si no hasta él sigo XVI donde se empezó a popularizar esta práctica.

Se llegó a utilizar para hacer pinturas en medallones, relojes y otros tipos de superficies. En su momento eran vistos como grandes obras de arte y tener una era un símbolo de poder y dinero. Actualmente hay muchas personas que se dedican a esto por negocio o simplemente hobby. Un pintor miniaturas es quien se encarga de crear estas piezas.

Algún tiempo después entre el siglo XVI y XVII se empezaron a popular este tipo de pinturas al óleo, estas se pintaban sobre piezas de cobre debido a que este material era propicio para la pintura. Sin embargo, este material tenía la desventaja de no ser muy llamativo, por lo que empezaron a colocársele marcos y adornos con piedras preciosas. Años más tarde se cambió el cobre por otros materiales diferentes como el marfil y el estaño.

Posterior mente esta práctica comenzó a decaer debido a la aparición de la fotografía y las pinturas miniatura empezaron a quedar de lado. Y actualmente solo quedan algunos vestigios de lo que era en la antigüedad. Actualmente se utilizan como pequeños recuerdos o souvenirs.

Actualmente existe una federación internacional de pinturas en miniatura que establece que una pintura para ser considerada como miniatura no debe tener más de 25 pulgadas cuadradas de superficie. Y contempla cualquier tipo de retrato, grabados, esculturas y demás piezas de arte que puedas estar dentro de ella.

A pesar de que este tipo de arte en la actualidad sea poco utilizada, también es importante destacar que se trata de un arte que es muy hermoso y llamativo. Muchas personas se dedican él por hobby y son quienes aún mantienen este arte con vida.

Los manuscritos ilustrados: la pintura en miniatura en su máxima expresión

Existen diversos manuscritos ilustrados que se han encontrado a lo largo de historia y representan lo importante de esta práctica. Estos han existido desde el tiempo de los romanos con el «libro de los muertos». Otro de estos manuscritos que tienen mucho tiempo y es muy famoso son los «escribas de Alejandría» incluso contiene una versión miniada del Antiguo Testamento. Esta pieza de arte en miniatura se encuentra resguardada en la famosa Biblioteca de Alejandría.

En España también hay un par de estos famosos manuscritos y estos datan del siglo XI, estos son la Biblia de Ripoll la cual fue encontrada en el monasterio de Ripoll. Y el otro es la Biblia de San Pedro de Roda la cual se ubicaba en el Monasterio de San Pedro de Rodas. Actualmente ambos manuscritos están resguardados en la biblioteca del Vaticano.

De la península ibérica también tenemos otro libro muy importante y es el «Liber Testamentoru» de la catedral de Oviedo. Fue realizado en el siglo XII por encargo del obispo Pelayo y está diseñado en una gran cantidad de colores y decorado con oro y plata.

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